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Sobre los consejos prácticos se recomienda:
§ Antes de ingresar al colegio, envíe a los niños a la cama temprano para evitar que no les cueste trabajo la madrugada.
§ Restablecer los horarios habituales de comida y estudio cuando los menores están en el colegio.
§ Dedique breves jornadas diarias de trabajo académico, como escritura y lectura, con el fin de facilitar el regreso al colegio.
§ Antes de entrar al colegio es importante llevar a los menores al médico especialista, odontólogo, fonoaudiólogo y optómetra, con el fin de hacerles una valoración física de su estado actual.
Para el caso de asistir por primera vez a un centro de enseñanza, el programa de Salud Mental de la Secretaría de Salud recomienda:
§ Llevar a los infantes con anterioridad a conocer la escuela, asimismo al proceso de matrícula. De este modo, podría pasear por las instalaciones y si es posible, ver por primera vez su aula, le explicaran que será un lugar donde encontrará muchos amigos con los que jugará y donde aprenderá muchas cosas nuevas y lo pasará muy bien.
§ El primer día debemos procurar no mostrarnos angustiados. Aunque no lo parezca, nuestros hijos, por pequeño que sea, notará que algo ocurre y se pondrán nerviosos. Al despedirnos, es muy importante no hacer caso de los posibles llantos; si nuestro hijo ve que con un llanto nos puede retener, la conducta se repetirá a diario. Tenemos que despedirnos con naturalidad, diciéndole que después le recogeremos o simplemente demostrando que nos marchamos tranquilos y confiados.
§ Los días siguientes debemos mostrar la misma actitud tranquila del primer día. Es importante mantener una estrecha relación con la profesora, le explicaremos todo aquello que ha cambiado en nuestro hijo, ya sean problemas de sueño, alimentación, conducta, etc., así como nuestras propias dudas y miedos.
§ Es necesario inculcarles la importancia de asistir a un centro de educación.
§ Nunca debemos retrasar el inicio de la escolarización, no vamos a evitar que nuestros menores (y nosotros) pase por este momento. El adaptarse a otros lugares y a otras personas es algo que, como seres humanos, tendremos que hacer en repetidas ocasiones durante toda nuestra vida y siempre tendrá que haber una primera vez aunque ésta sea la más dura.
En tanto el programa de Nutrición, recomienda a los padres de familias la importancia de llevar una lonchera saludable, por lo tal se aconseja:
§ Alimentos ricos en calcio como leche, queso y yogurt, que ayudan al desarrollo de huesos sanos hasta aproximadamente los 18 años.
§ Frutas como (guayaba, naranja, mandarina, mango, etc.)
§ No llevar “calorías vacías”, como papitas fritas, bizcochos, galletas rellenas con crema, rosquillas, maltas, y jugos industrializados etc. Estos alimentos podrán calmar su hambre pero no le aportarán nada nutritivo.
§ Los refrescos o gaseosas también son “calorías vacías”. Una gaseosa regular de 11 onzas contiene de 6 a 8 cucharaditas de azúcar y nada de vitaminas. Para tomar, mejor incluya una botellita de agua, leche o jugo preparado en casa en el termo.
§ Seleccione panes y galletas de harina integral, preferiblemente enriquecidos con hierro. Si al niño le gusta los alimentos más crujientes puede ofrecerle cereales enriquecidos, listos para comer.
§ Los sándwiches preparados con pan integral son otra alternativa sabrosa y nutritiva. Para complementarlos, añada lechuga, tomates y queso bajo en grasa.
§ Si el servicio que ofrece la escuela es de cafetería enséñele a su hijo a no elegir diariamente perros calientes, empanadillas, hamburguesas, papas fritas, pizza y refrescos.
§ Procure tener en la lonchera de su niño alimentos que le agraden.
§ Finalmente, un ejemplo de una lonchera saludable contiene: yogurt (1 vasito), banano (1 unidad) y sándwich de queso descremado con lechuga y tomate.
Prensa – Secretaría de Salud de Santander
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